Debido a la orografía tan agreste del valle, éste resulta ser una zona inmejorable para la práctica de la escalada, aunque también existen otras opciones como los paseos a caballo y las rutas a pie o en bicicleta.

- En San Roque de Riomiera existe la posibilidad de realizar diferentes rutas como: San Roque en Bicicleta de Montaña, Senderismo por las Cumbres Pasiegas, Ruta de las Cabañas Pasiegas y Ruta del Hayedo de Zamina.

- En Miera: Caminando por los Valles de Miera, Senderismo por las Peñas de Miera y Miera en Bicicleta de Montaña.

- En Liérganes: Caminando por la Ribera del Miera, De Rubalcaba a los Pozos de Noja y Subida a las "Tetas de Liérganes".

El gran número de cavidades que se encuentran en la zona invita a la práctica de la espeleología. Numerosos grupos, tanto españoles como foráneos, llevan años explorando en las intrincadas redes subterráneos. Sin embargo, es más lo que queda por descubrir que lo conocido.

Publicado en Valle del Miera

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  San Roque de Riomiera

Tel: 616 24 57 61

Bº La Rañada, Nº5, 39722, Liérganes

Tlf: 942 52 85 05

Móvil: 645 88 48 35

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Tef.: 691 03 46 18 / 619 61 10 94

 Camilo Alonso Vega 27, 39722

Liérganes, Cantabria

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San Roque de Riomiera

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Situados estratégicamente en el corazón de Cantabria, a un paso de Santander y de las playas de la costa cántabra, los Valles Pasiegos son un destino turístico de calidad y tranquilidad en la naturaleza. Esto es por su paisaje, singular y sorprendente, resultado de la interacción del hombre con la naturaleza durante más de cinco siglos. Y sus pueblos tranquilos, como las tres villas pasiegas, con un estilo de vida pausado y tradicional, testimonio de la historia y cultura pasiegas. Las huellas de su pasado todavía están presentes en sus calles, con sus casonas y palacios, símbolos de un esplendor lejano preservado por sus gentes como legado para el futuro. Es una realidad el disfrute del entorno rural, con rutas, caminos y senderos verdes; paseos culturales, posadas y alojamientos, cabañas pasiegas, cuevas prehistóricas, deportes tradicionales, actividades en naturaleza…. Y una exquisita oferta gastronómica. Otro de los aspectos que dota a la Comarca Pasiega de su gran singularidad es la amabilidad de sus gentes, auténticas y hospitalarias, que reciben al turista con sencillez y amabilidad.

 

La cabaña, célula del hábitat disperso:

La cabaña pasiega es ante todo un edificio funcional concebido para la atención del ganado. Se estima que unas 10.000 cabañas se reparten en las cabeceras de los tres ríos pasiegos de Cantabria.
Los tipos constructivos más comunes se consolidan en el entresiglos del XVIII-XIX de modo que el edificio más habitual presenta planta rectangular, con 11 metros de desarrollo de fondo y una anchura de 6,80 metros, de mampostería o sillarejo, puertas rasgadas (sobre marco de madera, con jambas sin esconce), pequeños vanos y fachada de puertas contrapeadas en el muro corto, perpendicular al caballete.

Sencillez estructural y estética:

El sistema sustentante es sencillo: postes apoyados en peana y culminados en zapatas de madera que dan soporte a dos grandes vigas longitudinales, el petral en la planta baja, y la viga cimera en el payo, con un tillo de madera entre plantas. Sobre la viga cimera se unen los pares de cabrios que dan soporte a la cubierta. Ésta se forma por una tablazón de madera, una cama de ripia y el enlosado de lastras de arenisca. El acceso exterior suele hacerse a partir de una escalera de piedra sobre la fachada que se apoya en un muro de contención en el que se abre una pequeña hornacina o un borcil. Esa escalera culmina en un amplio descansillo denominado patín.

La división interna y la cabaña "vividora":

El interior de la cabaña tiene una distribución muy elemental, con la planta superior destinada a pajar y la inferior a establo. La cuadra cuenta con pesebreras adosadas a las gateras o muros laterales, elaboradas en gruesos tablones de roble, en los que se abren agujeros para fijar los peales con que "prender" o amarrar las vacas a las cebillas.
Se conoce como cabaña "vividora" aquella que ha sido dotada de algunas comodidades adicionales, toda vez que acoge un uso residencial más prolongado en las zonas bajas de las laderas. Su división interna es tremendamente elemental. Se establece en la planta superior un apartado enlosado, para evitar los incendios, sobre el que se dispone el lar, a modo de un brazo de madera insertado en el muro del que penden los utensilios de cocina sobre el fuego. El resto del espacio ocupado por la vivienda acoge algunas estancias separadas entre sí por una rudimentaria tablazón de madera, y no suelen disponer de más acomodo que un camastro acondicionado con hierba seca. Sobre la techumbre de las habitaciones se dispone entonces de un hueco, o payota, que se utiliza para guardar aperos.

Informacion adicional

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