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Tiempo de preparación: 1 hora y 45 min.

Receta para: 6 personas.

Dificultad: Baja.

Ingredientes:

12 yemas de huevo

200 gr. de azúcar

1 litro de nata y azúcar glass

 

ELABORACIÓN:

Echar en un bol las yemas, el azúcar y la nata. Batir con una varilla para mezclar homogéneamente todos los ingredientes. Colar por un chino o colador para que no dejar ningún resto de cáscara de huevo. Verter esta mezcla en unos cuencos de barro. Cocer en el horno al Baño María a una temperatura de 120 º durante 1 ½ hora. Incorporar el azúcar glass en el momento de servir. Este postre se puede quemar un poco el azúcar glass con un soplete.

A los pies del frondoso robledal De Todos, en Valvanuz, se levanta esta edificación sobre otra primitiva, de reducidas dimensiones, que se fecha en torno al siglo XII. Su ampliación acontece al amparo tal vez del patronazgo Real que justifica un escudo en el pórtico de la ermita, fechado en 1682, donde se lee “viva el rey de Castilla, patrono de esta capilla”.

El elemento más importante del templo es la talla en madera de la virgen sedente de finales del siglo XII; sostiene en la mano derecha una esfera, y en la izquierda, sobre su rodilla, al niño. Aparece vestida con túnica y manto. En la actualidad se muestra en un camarín de plata elaborado con las aportaciones de los fieles.

El 15 de Agosto, jornada de gran tradición Mariana en toda España, se conoce en los valles pasiegos como el Día de Valvanuz, Fiesta de Interés Turístico Regional.


Situada sobre una pequeña elevación, frente al excelente palacio de Ceballos el Caballero, con el que forma un bello conjunto, la iglesia románica de San Andrés es uno de los monumentos mas destacados del valle del Pisueña, declarada Bien de Interés Cultural en 1982.

Construida probablemente en la primera mitad del siglo XII fue una abadía que con el tiempo paso a depender de los Ceballos. Tuvo esta familia coto cerrado en el que existieron, además de la iglesia, cinco casas y un molino. Los vecinos, que tenían su alcalde, eran libres y estaban exentos de tributos. A la abadía le pertenecían los pozos de salmones que había desde Puente Arce hasta la Horcada de Salces. El templo que hoy podemos contemplar, es de una sola nave, y un solo ábside semicircular, con diversos añadidos como la torre, la sacristía y una galería al sur. La puerta principal se abre al oeste y a ella se accede traspasando un pórtico sobre el que se eleva la torre. Los capiteles que decoran la puerta ofrecen motivos iconográficos con temas animalísticos -leones, arpias, aves- y humanos. El ábside, de importantes proporciones, se divide en tres tramos verticales separados por columnas que terminan en capiteles decorados. Conserva en su remate una buena serie de canecillos de variados motivos que continúan por el presbiterio y por los muros norte y sur. Sobre éstos descansa una bonita cornisa de escaques rectangulares a manera de ajedrezado. Las ventanas del ábside que se aprecian al exterior, son dos; la situada al sur fue cubierta por la construcción de la sacristía en el siglo XVII, en cuyo muro este colocó la familia Ceballos su escudo, en el que además de sus armas figuran las de Santandrés, Escobedo y Velasco. En el interior, destaca el arco triunfal de medio punto, muy rebajado, que apoya sobre capiteles historiados de buena ejecución de estilo muy similar a los que nos encontramos en la Colegiata de Castañeda. Digna de resaltar por su originalidad es la imposta superior del ábside apoyada en canecillos interiores. En el añadido sur se conservan sepulcros procedentes de la necrópolis de la iglesia, con fechas que van desde inicios del siglo XI al siglo XIII.

Nuestra Señora de la Asunción es otro de los ejemplos arquitectónicos del románico cayonés, reformada en los siglos XVI y XVII y en la que merece destacar el retablo mayor de estilo Barroco Churrigueresco del año 1749. La advocación parece haberse transmitido a partir de la antigua iglesia de Santa María de Pangorres de la que existe documentación al menos desde el siglo IX, en una época en que esta parte del valle del Pisueña aún no conocía un asentamiento estable de población.

De mediados del siglo XII, se caracteriza por unimportante desarrollo en altura. En origen debió tener una sola nave, a la que después, aún en época románica, se añadió el crucero. En la construcción resalta la gran espadaña gótica, formada por dos cuerpos separados por imposta, doble tronera barroca y coronada por una cruz de piedra y por pináculos en los extremos; y la sencilla portada abocinada, con cinco arquivoltas sin decoración protegidas por guardapolvos de moldura cóncava y una cubierta sostenida por canecillos. En el interior destacan los arcos con capiteles que aparecen bajo las ventanas del ábside.

Bién de Interés Cultural desde 1991, la iglesia de San Jorge fue construida entre 1585 y 1589 como proclama una inscripción en su interior. Se emplaza sobre una antigua construcción prerrománica que ya veneraba a San Jorge. Es un edificio de planta rectangular compuesto por tres naves de la misma altura, con cuatro tramos abovedados cada una, y por ábside poligonal, rasgo claramente representativo del estilo gótico que envuelve al conjunto del templo. Aparece rematado por una robusta torre cuadrada de cuatro pisos levantada a mediados del siglo XVII, y rodeado por un muro sobre el que se asienta un Vía Crucis de piedra.

En el interior destaca particularmente el retablo mayor, del año 1687, con estructura poligonal, adaptada a la forma del ábside, tiene una altura de más de siete metros y está realizado en madera. Está formado por predela, dos cuerpos de tres calles y ático en forma de bóveda de cuarto de esfera. En el centro del retablo está la imagen de San Jorge.
La Iglesia de Santa María de la Asunción o Iglesia de Nuestra Señora de Miera de La Cárcoba en el municipio de Miera fue declarada Bien de Interés Cultural en el año 1988.

Se alza en el lugar donde anteriormente hubo un monasterio medieval, cuya existencia está documentada en el siglo XI. Fue centro religioso del alto Miera. Tuvo gran influencia y veneración en los valles vecinos y tradición de apariciones marianas. El abad de Miera tenía jurisdicción sobre San Lorenzo de Pámanes, San Mamés de Navajeda, San Román de Mirones, San Andrés de Vega, San Lorenzo de Llerana, San Cibrián de Esles, Santa María Magdalena de La Penilla y algunas otras iglesias y monasterios, con sus tierras y derechos. En el siglo XIII la abadía de Miera pasó con sus posesiones a dominio del abad y cabildo de Santander.

La iglesia actual es del siglo XVII, con claros elementos barrocos como la portada, pero que al parecer se comenzó a mediados del siglo XVI, lo que explicaría la pervivencia de elementos góticos en su interior, típico por otro lado de la arquitectura barroca de Cantabria, región en la que el Renacimiento tuvo escasa implantación.

Se trata de una iglesia de planta rectangular, de tres naves y con cabecera poligonal. La sillería se reserva para esquinales y vanos, así como otros elementos arquitectónicos (contrafuertes, portada y torre). La portada principal se encuentra en la fachada septentrional, lo cual es una ubicación bastante inusual, ya que se suele preferir el sur o el oeste, y tiene un estilo barroco "de ascendencia vignolesca" según Campuzano y Zamanillo. Tiene dos cuerpos, unidos por unas grandes volutas que son uno de los rasgos destacados de esta iglesia, en el inferior hay un gran arco sobre la puerta y en el superior una espadaña con frontón partido. Hay una segunda puerta de acceso en la fachada meridional. Tiene esta iglesia una torre prismática de tres cuerpos; el último tiene dos ventanas a cada lado, decoración de pilastras propia de Trasmiera y remate de bolas herrerianas.

Las naves tienen una altura parecida y están cubiertas por bóveda de crucería con terceletes, rasgo típico del gótico. Es una característica original de esta iglesia las pinturas que decoran las bóvedas, realizadas en 1654; las del presbiterio son posteriores, del año 1821. Alberga en su interior varios retablos, de los cuales destaca el retablo mayor, dedicado a la Virgen. Aunque es de época barroca, su estilo es muy clasicista. La Virgen gótica sedente es de los siglos XIII-XIV.
HORARIO DE VISITAS:
Todos los días
De 10:30 a 13:30h.
De 16:00 a 19:30h.
Abierto al público previo aviso. VISITA GRATUITA (Opción iluminación: 2€)
Tfno: 942.53.97.23 (Loli)

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