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Ruta PRS67 Cabañales de Pisueña: Ruta de La Lama

        

Este paseo supone una excelente oportunidad para apreciar todos los rasgos que son propios a la cultura y al poblamiento pasiego.

El recorrido parte de Pisueña y atraviesa los cabañales de la margen izquierda del río en el tramo más próximo a su nacedero: La Empresa, Fuentes, Brenas, Cotero, El Abedul, La Lama y finalmente Guzmazán, antes de alcanzar de nuevo Pisueña que se levanta en torno a la ermita de la Virgen de las Nieves. La Lama, en el punto más alto del recorrido, junto a la divisoria de aguas con la cabecera del Pas, debió ser en otro tiempo, a juzgar por el significado montañés del topónimo, una propiedad comunal destinada a pastos que se arrendaba a los vecinos.

También el topónimo brenas enlaza con la tradición pastoril cantábrica, pues la brena es el segundo brote después de la siega. Se aprovechaba por los ganados al comienzo del otoño, en su regreso desde los puertos altos o las branizas a las fincas del fondo de valle.

El modelo pasiego de ocupación del espacio da prioridad siempre al aprovechamiento más racional y completo de los recursos que la naturaleza pone a disposición de la comunidad campesina. Todo el espacio disponible se pratifica en una dilatada historia de ocupación humana que comienza aquí a lo largo del siglo XVI y se apoya en la producción de leche y en la recría de ganado bovino, en cuyo régimen de manejo los pasiegos son auténticos maestros.

Los espacios de bosque se sustituyen mediante roza por prados de siega y el espacio natural de las frondosas va quedando relegado, lentamente, a los ámbitos intersticiales entre fincas o a los terrenos de mayor pendiente donde la explotación ganadera es más complicada.

La imagen que define al modelo cuando alcanza su madurez es la que aquí se aprecia nítidamente, porque a cada finca, cerrada siempre con muros de piedra, acompaña una cabaña como célula del hábitat. Fincas cerradas, cabañas, prados y frondosas entre linderos definen entonces un modelo económico, y un paisaje, gestado a lo largo de casi quinientos años.

Es un paisaje antrópico, en tanto se crea y se transforma en la medida en que lo hacen las actividades humanas; y es un paisaje en transformación, porque el régimen económico y social que lo sostuvo durante generaciones alcanzó su cenit antes de la década de los sesenta, y manifiesta ahora síntomas de agotamiento.

Entre los valores del entorno destaca especialmente el gran número de cabañas pasiegas.

Junto a ellas aparecen con frecuencia cuvíos, fresqueras naturales de cubierta abovedada que se utilizaban tradicionalmente para conservar el queso, la leche o la manteca, y bodegos, de mayor tamaño y con funciones diversas, desde hornera o cocina, hasta almacén para los aperos de la labranza.

Pero el itinerario que se propone presenta también otros atractivos. Uno panorámico, porque al alcanzar el cordal divisorio con el Pas se disfruta una amplia perspectiva sobre el valle del Pisueña, hacia el Noroeste, y todo el conjunto de las montañas pasiegas, con el macizo de Valnera como estandarte, hacia el Este, los Picones de Sopeña hacia el Nordeste, divisoria natural con el vecino valle del Miera, y hacia el Sur, todas las cabeceras del Pas, dominadas por el Coteru La Brena.

El otro atractivo viene de la mano de los valores naturales. Aunque el bosque ha cedido al prado buena parte de su extensión original, aún se conservan aquí importantes superficies forestadas, y al final del itinerario se atraviesa el magnífico bosque mixto del Anjuilo, formado por robles, hayas, abedules, castaños, fresnos y un importante cortejo arbustivo que encabezan el espino albar, el arraclán o pudio y el avellano.

Mapa de la Ruta

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