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Ruta PR-S57. La Huella del Ferrocarril

by DMC

La ruta comienza en La Cueva, un núcleo de poblamiento concentrado y reducidas dimensiones, que ocupa el espacio de transición entre la frondosa orla inferior del Monte Carceña y el cauce del río Pisueña, referencia tradicional para la localización de los asentamientos humanos en la comarca. A su paso por el municipio de Castañeda, ha formado una extensa llanura aluvial objeto secular de intensivos usos agrarios.


Se trata de una franja de topografía plana suavemente inclinada hacia el Oeste, formada con materiales finos arrastrados por la corriente en el sentido del flujo hacia el Pas.

La Cueva alberga varios edificios de la arquitectura popular de La Montaña, caracterizados por amplios balcones corridos en la fachada orientada al mediodía y muros de mampostería o piedra labrada con vanos en madera.

Circulamos hacia el Oeste por una pista asfaltada que transita entre prados y deja a la derecha un pequeño rodal de robles. En las zonas culminantes la vegetación autóctona compite de forma desigual con los usos madereros, aunque la continua presencia de jóvenes ejemplares de roble o castaño junto a los caminos indica el arraigo de las especies atlánticas a las condiciones climáticas y edíficas del monte.

Nos dirigimos después hacia la iglesia de San Sebastíán, pequeña construcción de finales del siglo XVI. Ascendemos desde aquí hacia el Norte por una antigua senda. En su culminación disfrutamos de una amplia panorámica sobre el valle. El camino, que aparece secundado por dos hileras de vegetación atl‡ntica, resulta inaccesible a partir de este punto. Desde este balcón, destaca al fondo, la sierra de Caballar, y en su base, la franja de vegetación de ribera que acompaña al Pisueña. Se trata de una línea continua de Alisos, robles, fresnos, sauces, laureles, acebos y espinos, que mantiene el equilibrio del ecosistema fluvial y permite evitar graves alteraciones del cauce.

Al regresar a la iglesia de San Sebastián continuamos hacia el Oeste. Superamos otra construcción religiosa, la rústica ermita de San José y alcanzamos la carretera Sarón-Torrelavega. Hemos de circular por el andén, suficientemente amplio, durante unos doscientos metros. Una vez superada la curva que describe la carretera, tomaremos a la derecha el tramo por donde circulaba el antiguo tren de Ontaneda, que unía el valle de Cayón y Castañeda con el arco de la bahía de Santander.

Una vez superado el núcleo de Pomaluengo, que se adapta linealmente al trazado de la carretera, dejamos el paseo para tomar una pista asfaltada que asciende hacia la derecha. Tras recorrer la ribera del Arroyo Mardiro, llegamos al pueblo de Socobio. Aquí, sobre una pequeña colina se halla la Colegiata de Castañeda, obra de referencia del románico regional, de la que se ocupa la ruta "Románico en el valle".

Descendemos hacia el río Pisueña, y tras cruzar sobre el puente que lo atraviesa, presidido por un cristo de humilladero, tomamos el primer camino a la izquierda. El río está aquí muy próximo a unir sus aguas a las del Pas, tras un recorrido de apenas treinta kilómetros desde la ladera occidental de los Picones de Sopeña en Selaya. Atravesó primero los materiales sedimentarios de carácter blando del Sur de Caballar, y se adaptó a este pasillo al Norte despues de originar una hoz sobre los materiales más resistentes de la sierra. No hay datos de aforo registrados, pero si cabe hablar de un río típico de la región cantábrica en lo que hace a su régimen anual de caudales. Salvo situaciones excepcionales, al final del verano, asociadas a precipitaciones intensas en cortos períodos de tiempo, los máximos son invernales y primaverales con estiajes moderados durante los meses de Julio y Agosto.

Tiene un comportamiento parejo al del róo Pas, con una dinámica muy viva y una acusada variación mensual pues las crecidas invernales son recurrentes y adquieren notable intensidad. Las fuentes históricas referencian catástrofes con pérdidas materiales y humanas desde el siglo XIV. El episodio de inundación más reciente data del 26 de Agosto de 1983.

Nos disponemos después a recuperar de nuevo la senda de la antigua vía de ferrocarril. Para ello nos dirigimos al barrio del Carmen, tomando el segundo camino a la derecha que atraviesa una terraza fluvial claramente visible en el corte de la calzada.

El camino gira otra vez a la derecha antes de alcanzar el barrio del Carmen y remonta el Pas hasta Puente Viesgo con el mismo trazado que seguía la vía férrea. Son apenas dos kilómetros acompañando al bosque de ribera aguas arriba de la confluencia con el Pisueña en la localidad de Vargas. Junto al cauce, alisos, sauces y fresnos se erigen en protagonistas del panorama vegetal, especialmente frondoso en esta parte de nuestro trayecto.

Tras alcanzar Puente Viesgo desandaremos lo andado, y esta vez incluiremos una visita al pintoresco barrio del Carmen antes de regresar al punto de partida recorriendo los pueblos de la margen izquierda del Pisueña. Pasaremos por La Herraz, Santocildes y San Román, pueblos ganaderos situados en la vertiente Norte de la sierra de Caballar, apenas unos metros por encima del nivel de la llanura de inundación del río.

Continuando la ruta desde San Román, descenderemos hasta el Molino de Reniro, para seguir después el trazado del camino parcelario hasta La Penilla. Antes de alcanzar la carretera nacional, tomamos a la izquierda de nuevo el sendero del antiguo ferrocarril hasta La Cueva, donde finaliza nuestro trayecto.

Mapa de la Ruta

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