El pasado 17 de septiembre, la Lanzadera de Empleo y Emprendimiento Solidario de Valles Pasiegos celebró su acto de clausura, poniendo el punto final a varios meses de trabajo compartido, aprendizaje, acompañamiento y crecimiento personal y profesional.

Fue un encuentro pensado, sobre todo, para celebrar el camino recorrido. El equipo de la Lanzadera se reunió para compartir experiencias, recordar algunos de los momentos vividos durante el programa e intercambiar impresiones sobre todo lo que estos meses han significado.

Y, como no podía ser de otra manera, la celebración fue en un ambiente distendido que permitió conversar sin prisas, compartir anécdotas y disfrutar de la compañía de quienes han formado parte de esta experiencia.

Mucho más que buscar empleo

Durante estos meses, la Lanzadera ha sido un espacio para mucho más que la búsqueda activa de empleo.

Ha sido un lugar de encuentro, aprendizaje y transformación, en el que las personas participantes han podido trabajar sobre sus competencias, descubrir y poner en valor sus capacidades, mejorar sus herramientas para afrontar un proceso de selección, ampliar sus redes profesionales y explorar nuevas posibilidades laborales y de emprendimiento.

A lo largo del programa se han desarrollado actividades y talleres relacionados con el autoconocimiento, las competencias personales, el trabajo en equipo, la comunicación, las herramientas digitales, las redes sociales profesionales, la inteligencia artificial, el emprendimiento y la búsqueda activa de empleo, entre otros ámbitos.

También ha habido espacio para salir del aula y conectar con otras personas, profesionales y entidades, generando nuevas relaciones y oportunidades.

Porque uno de los grandes valores de una Lanzadera es precisamente ese: avanzar juntos y descubrir que detrás de cada búsqueda de empleo hay una persona con capacidades, experiencias, conocimientos y mucho que aportar.

Un camino que deja resultados

El trabajo realizado durante el programa se ha traducido también en resultados concretos.

La Lanzadera ha cerrado esta edición con varias inserciones laborales, tanto por cuenta ajena como por cuenta propia, además de 3 empresas creadas y 2 proyectos de emprendimiento que continúan su recorrido.

A ello se suma la participación en diferentes acciones formativas, que han permitido seguir ampliando conocimientos y competencias y reforzar la preparación de las personas participantes ante un mercado laboral en constante transformación.

Pero los resultados de una Lanzadera no se pueden medir únicamente en cifras.

También están en la confianza recuperada, en una entrevista afrontada con mayor seguridad, en una nueva competencia aprendida, en un contacto profesional que puede abrir una puerta, en una idea de emprendimiento que empieza a tomar forma o en la capacidad de volver a mirar el futuro con nuevas posibilidades.

Crecer para avanzar

A lo largo de estos meses, cada participante ha recorrido su propio camino.

Algunas personas han encontrado empleo; otras han decidido emprender; otras han continuado formándose y otras siguen trabajando en la búsqueda de nuevas oportunidades.

Los caminos pueden ser diferentes, pero todos comparten algo: haber dado pasos adelante.

La Lanzadera ha permitido poner el foco no solo en lo que cada persona quería conseguir, sino también en lo que ya sabía hacer, en sus fortalezas y en aquello que podía seguir desarrollando.

Ese crecimiento personal y profesional ha sido uno de los grandes protagonistas de esta edición.

Un recuerdo para continuar el camino

Durante el acto de clausura se hizo entrega de los diplomas de participación, como reconocimiento al compromiso y al trabajo realizado durante el programa.

También se entregó a cada participante un ejemplar de Hábitos Atómicos, de James Clear, como recuerdo de esta etapa y, especialmente, como una invitación a continuar avanzando.

Porque el final de la Lanzadera no significa el final del camino.

Al contrario: es el comienzo de una nueva etapa en la que todo lo aprendido puede seguir creciendo.

Los conocimientos adquiridos, las herramientas, los contactos, las experiencias compartidas y, sobre todo, la confianza en las propias capacidades acompañarán ahora a cada participante en sus próximos pasos.

Gracias por formar parte del camino

La clausura fue también un momento para agradecer.

A las personas participantes, por su implicación, su esfuerzo y su disposición a aprender y compartir.

Y a todas las personas que, de una u otra manera, han acompañado este proyecto.

La Lanzadera termina su recorrido, pero lo construido durante estos meses permanece.

Permanecen los aprendizajes, las relaciones creadas, las experiencias, los nuevos proyectos y las oportunidades que se han abierto.

Y, sobre todo, permanece la certeza de que cuando las personas cuentan con un espacio para crecer, compartir y avanzar juntas, también crecen sus posibilidades de construir un futuro profesional con más herramientas y más confianza.

Gracias por estos meses. Gracias por compartir el camino. Y mucha suerte en todo lo que está por venir.

La Lanzadera de Valles Pasiegos termina una etapa. Sus protagonistas comienzan ahora muchas otras.